Story

Luchando contra gigantes de barro

Sentarse a tomar el fresco en la terraza de casa es congelar un momento propio para percibir muchos de los que te rodean. Juegas al escondite de miradas con todos aquellos que a su vez han congelado sus momentos y te estan observando. ¿Quién observa a quién? Sombrillas cuatricolor del restaurante ugandés de debajo se pliegan y despliegan durante todo el día. En segunda línea, una obra que lleva tres meses sin evolucionar es siempre cómodo asiento para un buen puñado de peones que consumen sus dias colgados de andamios de madera esperando un milagro. Desde aquí se puede ver la inmensidad de esta ciudad. Sus colinas nos regalan una panorámica de contrastes que mis ojos han aprendido a embellecer. Por el cielo planean los centinelas de la ciudad; astutos halcones que vigilan cada rincón. Si eres afortunado puedes presenciar la espectacular escena. Uno de los centinelas divisa una presa potencial y se lanza en picado desde 20 metros de altura para cazarla. Balas. Sobre las 8 de la mañana se levanta el viento y comienza a bailar nuestra colada pendiente de un cable. Momento de descongelarse y bajar al taller. África es el continente más pobre del mundo. No lo es por casualidad ni por azar. Es un continente tan rico en oportunidades como en mentalidades carentes de cultura, perspectiva y responsabilidad. El proyecto se ve amenazado cada dia por dichas carencias y hay que luchar con destreza para sortearlas o enderezarlas. Claude es indisciplinado, la irresponsable y la vago. Un costurero altamente cualificado, probablmente uno de los mejores costureros del taller pero como ocurre con muchísimos africanos no conoce la profesionalidad; constancia, responsabildad, disciplina y una visión que viaje más allá de cubrir la comida de mañana. Son mentalidades como la de Claude las que impiden evolucionar un país y las que nublarían las ilusiones que impulsan un proyecto como este. Ingenuos, soñamos que el buen ejemplo de unos contagiará a otros. Coger carrerilla y observar de nuevo. Solo por la seriedad, la esperanza y la motivación de otros aunque sean pocos, muy pocos, merece la pena intentar cambiar algo. (Las motos han vuelto! Siiiiiiiiiiiiii. El gobierno rectifica un error puesto que miles de trabajadores aún no habían terminado de pagar las hipótecas de sus vehículos.)