Story

Segunda parte. Antoine Bizmani

El jueves partimos de Kigali con el sol de cara. Tenemos una reunión en Butare con “el abuelo del estaño” para ver las muestras y el taller. Emmanuel nos acompañaba sin poder ocultar la emoción de volver a pisar Butare, la primera ciudad que acojió sus inquietudes. Durante el trayecto, nos enseña las casas derruidas durante la guerra que aún descansan a pie de carretera. Casas fantasma que entonces pertenecieron a familias tutsi. Viajar con Emmanuel es cómo recrear una historia a cámara lenta y en voz muy bajita, una historia de la que muchos no quieren hablar. Con una moto de viento fresco en la cara, sol africano en potencia y muchos verdes yocres que hablan de Ruanda llegamos a la estañería. Una utopía para África. Senderitos de piedra, flores plantadas ordenadamente, biciletas aparcadas en la puerta y mucho silencio de concentración en el trabajo. Nos recibe Bernat, el subdirector del taller y supervisor de todo el proceso. Con Bernat hacemos un tour por las las distintas alas de creación. Taller de moldes y hornos para fundir lingotes de estaño, taller de forma, taller de brunisaje, taller de pulido, taller de soldado etc. En todos un equipo copioso de trabajadores concentrados, meticulosos y silenciosos. Tan concentrados que nuestra llegada no les distrae. Impecables. Tras la visita nos recibe Antoine Bizmani, nuestro contacto del estaño, un hombre de entrañable infinito. El director. Nos sentamos con él en la sala de exposiciones, rodeados de creaciones artesanales enmarcadas en muebles de madera. Nuestras muestras estan ya preparadas encima de la mesa. Bernat; yo; Antoine y Marc