Story

Avi, sigamos charlando...

Hace 5 años empecé un blog. En él pretendía contaros acerca de mi primera experiencia en Ruanda. De cómo de un viaje nació un proyecto inocente cargado de romanticismo. De cómo el romanticismo nos hizo idealistas y creímos que podríamos cambiar el mundo. De cómo el idealismo se fue tiñendo de realidad; de momentos muy duros, de momentos muy buenos pero en general de rutina y trabajo constante. De cómo al final lo que empezó inconsciente se convirtió en nuestra vida. Descubrimos que haciendo aquello que más nos gustaba hacíamos felices a los que nos rodean y a nosotros mismos.
Hay días en los que me cuesta escribir. Me cuesta encontrar la fuerza y la inspiración para hacerlo y acabo por no hacerlo. Hace dos semanas que el avi* se apagó. Él ha sido parte de este sueño desde que empezamos. Nuestro mentor, nuestro motor y nuestro confesor. Él fue quien abrió en mi madre una ventana a África. Juntos soñaron que un día harían un safari, cuando pocos se atrevían a atravesar sus aún desconocidas tierras. De no ser por él y por la pasión que creció en mi madre, yo no estaría en Ruanda hoy.
Avi, los miércoles eran nuestro día y quiero que sigan siéndolo. Eran el ecuador perfecto de una semana que siempre era distinta a la anterior. No sé dónde estás ahora avi pero yo te siento muy cerca. Aunque sólo pueda hablar yo, sigamos charlando como en la salita de Via Augusta. Tras una sabrosa comida de Lati. Con “el cor de la ciutat de fondo” y los precioso ojos grandes del avia mirándonos de rato en rato. Cuanto añoro esos pequeños momento. Tengo tantas cosas que contarte…

Avi* - abuelo para los Barceló