Story

MC STORE in Nairobi (Parte I)

Hace ya un año, decidimos entrar con tiendas propias “mille collines” en el mercado del Este de África.
Y hace ya un año, abrimos en Kigali la primera. Una tienda que vio nacer la línea más joven, desenfadada y relajada de la marca. mille collines KUKUA.
Kukua, significa en swahili crecer. Crecer en ofrecer cada vez más trabajo a un número más elevado de personas, crecer en dar eco a un producto fabricado por los africanos y crecer en aprender día a día.
Y así fue, esta línea nos ayudó a crecer a todos. Nació del pulso de nuestros clientes en tierras ruandesas. Nos adaptamos a la demanda y le dimos forma a una tienda que nos enseñaría de manera muy agradecida cómo dirigir y como no dirigir un departamento de retail.
Siguiendo con la estrategia, nos plantamos en Nairobi el pasado noviembre. Hacía sol cegador ecuatoriano y había un atasco importante para entrar en la capital; de esos potentes en los que de camino al fin del mundo te venden utensilios para automóvil, grillos a la brasa, películas infantiles que esconden cine porno, cachorros de perro con pedigríes falsos y etc. Un paseo que te puede cambiar la vida el día que estés menos inspirado.
Llevábamos un guión en mano que la asesora de marketing de MC - Elena Salcedo -nos había preparado para esta operación. Nuestro objetivo estaba clarito; identificar el mejor centro comercial dónde situar la primera tienda mille collines. Hasta aquí fácil ¿no?
En Nairobi todo va de centros comerciales y su localización cambia radicalmente el tráfico de clientes y la calidad de las tiendas. Al ser una macro urbe (aprox.5 millones de habitantes) sus gentes se agrupan por zonas en las que crean una micro atmosfera para no tener que cruzar sus fronteras muy a menudo. Cada una de estas zonas está conquistada por uno o más centros comerciales donde el individuo nairo-bense puede acampar sin problemas sabiendo que sobrevivirá, satisfacerá su diverso afán consumista y podrá echarse unas risas en los distintos spots dedicados a divertir el alma.
Nuestra misión:
(1) Identificar zonas dónde co-habiten distintas potenciales compradoras de los trapos mille collines.
(2) Identificar esas islas comerciales en las que sobreviven, consumen y se divierten.
(3) Enfundarnos en un traje chaqueta digno y visitar con dossier en mano el departamento de "property management" para presentar la empresa.
(4) Echarse unos rezos católicos, por aquello de que para algo hicimos la comunión o apretar 5 veces el llavero herradura de caballo de aquel viejo amigo de Extremadura. La suerte es BÁSICA.
(5) Cazar al vuelo la palabra “espacio disponible” seguida de tamaño inferior a 150 m2. Sacar catálogo con un movimiento rápido de muñeca y venderse tan bien que se vean incapaces de rechazar tu oferta pese a que: tu empresa es joven, no tienes ninguna otra tienda en Nairobi y está dirigida por dos chavales con cara de haberse caído del nido un domingo de manta-sofá.


Lo cierto es que los potenciales locales comerciales en Nairobi están muy demandados y hay una oferta muy pequeña. Vamos, el paraíso del retailer! La tienda a pie de calle no es un formato viable y poner un chiringuito en un centro comercial se convierte en una carrera de caballos dónde el que llega tarde no tiene derecho ni a participar. Y tarde no es tarde como en, “ufff, hace un año que lo tenemos todo lleno y los contratos son a 6” tarde como en: “vaya, lo sentimos, has venido justo un día después de que diéramos el último local disponible a otro jinete”.